Antes del terremoto, ese país ya enfrentaba una de las tasas más altas de mortalidad en occidente debido a infecciones y enfermedades como tuberculosis, VIH, y diarrea.
Ahora, las agencias de ayuda advierten del enorme desafío que enfrentan para poder tratar heridas y controlar las enfermedades que surgen tras un evento de este tipo.






