Durante siglos se ha recurrido a remedios caseros, en muchos casos heredados celosamente de una generación a otra, para curar desde un ataque de tos hasta un resfrío, sin que hasta ahora se comprobara científicamente su eficacia.
Lo que hasta ahora era una presunción ha sido comprobado por varios estudios científicos recopilados por la organización Consumer Report, que han puesto a prueba la eficacia de remedios caseros como la sopa de pollo o la miel y han reivindicado a la abuela que tanto insistió en que los tomáramos.






